Perfumeros de la Alhambra

Perfumeros de la Alhambra

Cada paseo por la Alhambra es capaz de encender todos los sentidos. El visitante se deja embaucar por el borbotoneo del agua que sale pausadamente de las fuentes, por la belleza de los Palacios Nazaríes cuyas ventanas regalan las mejores vistas del barrio del Albaicín, o por el encanto de las celosías pero también sin saberlo por los aromas de las flores y plantas que salpican cada rincón del complejo monumental más visitado de España. Un juego de colores y perfumes diseñado minuciosamente por el equipo de jardineros que trabajan cada día para que la visita a la Alhambra sea, simplemente, inolvidable. Personas que hace algún tiempo soñaron con trabajar en los palacios y después de mucho esfuerzo lo consiguieron. 
Cada año, según explica la jefa del Servicio de Jardines, Bosques y Huertas, Catuxa Novo, se cambian una medida de 80.000 plantas (flores de temporada). De estas, alrededor de 50.000 son de producción propia que se cultivan en los tres viveros que tiene el complejo monumental. Las 30.000 restantes se compran en viveros. Cada jardinero tiene encomendada una zona, en la que diseña el jardín, decide qué flores va a plantar en la siguiente temporada y es, en definitiva, el responsable de que la Alhambra luzca más bella 
Los jardines cuentan con una enorme colección de especies vegetales procedentes de diferentes lugares del mundo que se introdujeron en épocas y momentos históricos distintos. El catálogo florístico ornamental está compuesto por 267 especies y 20 híbridos, pertenecientes a un total de 91 familias y 208 géneros botánicos. De todos ellos, aproximadamente un tercio se utilizaban en los jardines de época árabe, mientras que el resto son especies posteriores. 
El Jefe de Servicios de Jardinería, Antonio Ángel Salido, explica cómo se lleva a cabo el proceso. "Elegimos las plantas que por tradición sabemos que van a funcionar", destaca Salido, que detalla que la Alhambra cuenta con multitud de especies como rosas, claveles, violetas, alhelíes, nenúfares pero también multitud de árboles frutales y hierbas aromáticas como la albahaca, el orégano, el toronjil o el tomillo. En este sentido, el Jefe de Jardineros destaca que no sólo hay que pensar en el colorido que aportan, sino también en las fragancias que desprenden a lo largo del recorrido. Natural de un pueblo de Jaén, concretamente de Venta de los Santos, para Salido, trabajar en la Alhambra es un sueño. Lo mismo que opina Ana Seaone, que relata cómo para una jardinera trabajar en la Alhambra es la máxima aspiración en Granada. Seaone, que con anterioridad trabajó en algunos parques de la capital, pasó a trabajar después en zonas como el Patio de los Arrayanes, uno de sus rincones favoritos del complejo monumento. 
Otra de las misiones de los jardineros es la lucha biológica. Para García, que recuerda que cuidan de flores, arbustos y árboles, lo ideal es el cultivo ecológico así como hacer sueltas de depredadores o utilizar plantas que evitan plagas. Sobre esto, el Jefe de Servicios de Jardinería, Antonio Ángel Salido, explica que la Alhambra es pionera en la lucha biológica, en eliminar todo tipo de pesticidas, insecticidas, herbicidas para usar extractos naturales o parasitoides y los citados depredadores biológicos para conseguir jardines ecológicos. El riego se realiza por inundación gracias a la creación de caballones, por goteo o con manguera dependiendo de las necesidades de cada especie. 
Vestidos con una camiseta verde, se les puede ver trabajando en distintos puntos del recorrido, podando arbustos, recortando o cosiendo setos, o plantando flores. Todo, con una maquinaria eléctrica que no hace ruido. No obstante, su presencia es reclamada en multitud de ocasiones. La existencia de tal variedad de especies como la albahaca limón, los pimientos de farolillo, generan muchas dudas al visitante que desea conocerlas. "What's this?", pregunta una señora a uno de ellos de repente. "It's a membrillo", le responde educadamente. Y es que no todos los días un extranjero se topa con tal variedad de frutos desconocidos como las granadas, los membrillos, o los caquis que deleitan, al igual que las flores, todos los sentidos. Especies cuidadas y seleccionadas por un equipo de jardineros profesional, que ama no solo su trabajo sino también el monumento histórico donde cada día, como explica Gabriel García, cada uno de ellos deja su impronta.

FUENTE: Granada Hoy (Ed. Digital)